
Giuseppe Martínez | ExpansiónOax
En la Agencia Municipal de Pueblo Nuevo, en Oaxaca de Juárez, arrancó la construcción del primer Centro Comunitario “México Imparable” en Oaxaca, un proyecto de la Subsecretaría de Prevención de las Violencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que busca atender las causas que pueden llevar a las juventudes hacia la violencia y la delincuencia. La obra representa una inversión federal de 10 millones de pesos y se construirá en un terreno de más de 7 mil 300 metros cuadrados.
Durante su visita al estado para dar el banderazo de inicio, el subsecretario Miguel Torruco Garza explicó que estos centros pretenden acercar a los jóvenes alternativas que muchas veces no encuentran en sus propias comunidades, principalmente mediante deporte, cultura y atención a la salud mental. La intención, dijo, es identificar a quienes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad y ofrecerles una ruta distinta antes de que sean atraídos por actividades delictivas.
La elección de estos puntos forma parte de los llamados municipios o territorios de construcción de paz, donde el Gobierno Federal concentra acciones de prevención y atención a las causas de la violencia. No se trata únicamente de llevar vigilancia, sino de intervenir en el entorno donde crecen las juventudes y generar espacios para que puedan convivir, expresarse, desarrollar habilidades y construir proyectos de vida.
En el caso de Pueblo Nuevo, el centro contará con cancha de futbol 7, multicancha techada, gimnasio de box, trotapista y espacios para teatro, danza, coro y ajedrez, además de un área para atención de salud mental y acompañamiento socioemocional. El proyecto tendrá servicios gratuitos y capacidad para atender hasta mil jóvenes diariamente, por lo que su impacto no se limita a la infraestructura, sino al número de personas que pueda mantener vinculadas de manera constante a estas actividades.
El proyecto en Oaxaca forma parte de una primera etapa nacional de 60 centros comunitarios, de una meta de 100 que se pretende desarrollar en distintos puntos del país. La lógica es llevarlos a territorios donde las condiciones sociales y de seguridad hacen necesaria una intervención preventiva y donde se busca recuperar el tejido comunitario, particularmente entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
En Oaxaca, este planteamiento cobra especial relevancia frente a una realidad que no es uniforme en todo el estado. Mientras las autoridades reportan una reducción de 14.89 puntos en la percepción de inseguridad durante el último año, también existen municipios donde la violencia continúa siendo un problema focalizado. Uno de ellos es Juchitán de Zaragoza, donde la Fiscalía estatal identificó al municipio como primer lugar estatal en homicidios dolosos y extorsión, y segundo en narcomenudeo durante su diagnóstico de abril de 2026; incluso señaló la incorporación de niñas, niños y adolescentes a actividades como halconeo, mensajería, extorsión y sicariato.
Por ello, de acuerdo con el planteamiento de la estrategia, Juchitán podría ser considerado para una segunda etapa de este tipo de infraestructura, aunque el proyecto que ya arrancó en Oaxaca es el de Pueblo Nuevo. En esa región ya se mantiene una intervención especial mediante el Plan Juchitán para la Paz, la Justicia y el Bienestar, que combina acciones de seguridad con prevención y recuperación de espacios públicos.
La obra de Pueblo Nuevo tiene como plazo de conclusión finales de diciembre o principios de enero. El reto será que el centro no se quede solamente como una nueva instalación deportiva o cultural, sino que logre mantener una atención permanente a las juventudes y convertirse en una herramienta de prevención: acercarlas a actividades, acompañamiento y oportunidades antes de que la violencia, las adicciones o las estructuras delictivas terminen convirtiéndose en la alternativa que encuentren dentro de su propio entorno.