
Giuseppe Martínez
Zimatlán de Álvarez se unió al rechazo al denominado Corredor Vial Zapoteco, luego de que la Asamblea General de Ejidatarios determinara no permitir el ingreso del proyecto a sus terrenos. La postura contrasta con la consulta ciudadana realizada el domingo 30 de agosto, en la que participaron 2 mil 415 personas y mil 968 votaron a favor de la construcción de la obra.
Sin embargo, ese resultado no representa a la mayoría de la población de Zimatlán, pues únicamente acudió a votar una parte de los habitantes convocados. Además, existen sectores de la comunidad que han manifestado su rechazo al proyecto, por lo que el resultado de la consulta no puede interpretarse como un respaldo unánime de la población.
El Comisariado Ejidal, el Consejo de Vigilancia y ejidatarios hicieron pública su oposición y señalaron que la defensa de las tierras de cultivo, el agua y los recursos naturales es una de sus principales preocupaciones. Con esta decisión, Zimatlán se suma a San Lorenzo Cacaotepec, cuya asamblea comunitaria también rechazó el proyecto, mientras otras comunidades mantienen pendiente definir su postura.
El escenario coloca al gobierno estatal frente a una disyuntiva: impulsar una obra presentada como parte de la modernización y conectividad de los Valles Centrales o atender las decisiones de comunidades y núcleos agrarios que no están dispuestos a ceder sus territorios. Porque detrás del debate sobre una nueva carretera también aparece una imagen difícil de ignorar: mientras el proyecto apuesta por avanzar sobre cuatro ruedas, algunas comunidades parecen decir que prefieren conservar sus caminos, sus tierras y hasta sus carretas y burros antes que aceptar una obra que no consideran conveniente para su territorio.