
Giuseppe Martínez
San Lorenzo Cacaotepec le dice un rotundo no al proyecto del Corredor Zapoteco. En Asamblea, habitantes de la comunidad rechazaron la obra al considerar que la adquisición de sus terrenos se pretende realizar por debajo de su valor real, poniendo en riesgo tierras de cultivo que representan una fuente de ingreso y patrimonio para las familias.
Los propietarios cuestionaron que las condiciones planteadas para la compra compensen realmente lo que perderían. Para algunas familias, vender sus terrenos por las cantidades ofrecidas significaría desprenderse de tierras productivas cuyo valor económico no se limita al precio de una operación inmobiliaria, pues también representan cosechas e ingresos que pueden obtener de ellas durante años.
El rechazo ocurre mientras el proyecto contempla una carretera de aproximadamente 70 kilómetros que conectaría la Federal 135D, en Soledad Etla, con las carreteras 175, en San Martín Tilcajete, y posteriormente con la Federal 190, en San Jerónimo Tlacochahuaya. La obra atravesaría alrededor de 25 comunidades, entre cabeceras municipales y agencias.
El Corredor Zapoteco está diseñado como una carretera tipo A2, con una velocidad de proyecto de 110 kilómetros por hora, dos carriles y un derecho de vía de 60 metros, 30 a cada lado del eje. También contempla cuatro entronques, pasos peatonales, ganaderos y vehiculares, puentes y obras de drenaje.
Pero en San Lorenzo Cacaotepec, el planteamiento de desarrollo carretero choca con el valor que los habitantes atribuyen a sus tierras. La Asamblea fijó su postura: no aceptar una venta que, desde su perspectiva, los obligue a perder patrimonio y capacidad productiva a cambio de una compensación que consideran insuficiente.
Así, el rechazo no se centra únicamente en el trazo de la carretera, sino en las condiciones bajo las cuales se pretende disponer de los terrenos de la comunidad y en lo que las familias consideran una pérdida mayor frente a los beneficios económicos que obtienen actualmente de sus tierras.