
Ciudad de México. En una decisión que modifica de manera significativa el cierre del ciclo escolar en todo el país, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las autoridades educativas estatales acordaron por unanimidad ajustar el calendario escolar 2025-2026, adelantando la conclusión de clases al próximo 5 de junio, bajo el argumento de proteger a la comunidad escolar ante las altas temperaturas y facilitar la logística nacional por la realización del Mundial de Futbol.
El acuerdo fue tomado durante la LXVI Reunión Nacional Plenaria Ordinaria 2026 del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), donde participaron las 32 entidades federativas junto con el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo.
Entre los principales cambios aprobados destaca que el Consejo Técnico Escolar, originalmente programado para el 29 de mayo, se recorrerá al 8 de junio, mientras que las actividades administrativas de cierre se extenderán hasta el 12 de junio.
Asimismo, las autoridades educativas determinaron que el receso escolar concluirá el 10 de agosto, fecha en que el personal docente retomará actividades para desarrollar la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar y preparar el siguiente periodo lectivo.
Como parte de la reorganización, del 17 al 28 de agosto se implementarán dos semanas oficiales enfocadas al fortalecimiento de aprendizajes, con el objetivo de reforzar conocimientos y atender rezagos académicos antes del arranque formal del nuevo ciclo.
De esta forma, el inicio oficial del ciclo escolar 2026-2027 quedó establecido para el 31 de agosto en todas las escuelas públicas y privadas incorporadas al Sistema Educativo Nacional.
La SEP justificó esta modificación señalando que responde a las solicitudes planteadas por al menos 10 entidades federativas, así como a planteamientos hechos por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ante las complicaciones generadas por las altas temperaturas que afectan a diversas regiones del país.
Aunque la dependencia aseguró que estos ajustes no comprometerán el cumplimiento de los planes y programas de estudio, la decisión vuelve a poner sobre la mesa el desafío estructural que enfrenta el sistema educativo nacional para adaptarse a fenómenos climáticos extremos, así como la capacidad institucional para reorganizar el calendario escolar sin afectar el aprendizaje de millones de estudiantes.